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La cosa hoy va de sucesos, y ya saben que al menos los hay de dos tipos, los fortuÃtos y los provocados, aunque en realidad esto es como la SantÃsima Trinidad, todos se resumen en uno. Para que algo suceda siempre tiene que existir algo que lo provoque, eso sÃ, la intención cuenta y mucho.
Se preguntarán el porqué del tÃtulo, pues me explico. Ayer un camionero despistado estuvo a punto de armar una buena en Villayón, en el occidente de Asturias, por hacer caso a su navegador GPS, que en honor a la verdad no si era TomTom u otro, pero aquà pasa como con los móviles. Hace años la marca más conocida era Motorola y en consecuencia todos tenÃamos un motorola aunque no fuese esa la marca de nuestro móvil. Con el GPS a dÃa de hoy sucede algo parecido.
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El bueno del conductor, que por fortuna salió casi ileso, no asà su camión que acabo volcado al lado del rÃo y derramando su combustible en el cauce, salió de Irún cargado de azúcar para descargar en Solares- Cantabria, pero por fallo del GPS o por error del conductor al introducir la dirección –yo me inclino más bien por esta última posibilidad- acabó en Solares pero de Villayón en Asturias. Una pequeña aldea perdida en la montaña con unos accesos muy limitados y totalmente impracticables para un trailer. Me imagino la cara del camionero al ver el camino por el que se habÃa metido y sin posibilidad de retroceder.
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Evidentemente el final del viaje no fue el previsto. El camión acabó volcado al lado del rÃo y el conductor en el hospital. El azúcar derramado y un gran operativo, ciertamente complejo para recuperar el camión y sacarlo de esa zona.
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Traigo a colación este accidente como advertencia para que no olvidemos nuestro instinto y sentido común a la hora de conducir. Los nuevos sistemas electrónicos nos lo ponen tan fácil que tenemos la mala costumbre de relajarnos, fiarnos, y no prestar atención al entorno. Si este buen hombre se hubiese tomado la molestia de mirar las señales de la autovÃa se habrÃa dado cuenta de que no estaba en Cantabria, que era su destino, y sà en Asturias, y se hubiese ahorrado todo este marrón. Lo digo ahora que estamos en el puente y seguramente confiaremos en el TomTom para que nos lleve a nuestro destino sin que tengamos que preocuparnos del itinerario. TomTom sÃ, pero sentido común y atención también.
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Ese, el del tomtom, es el tipo de suceso sin mala intención, de los fortuitos. Ahora vamos a ocuparnos de los provocados, los de mala intención.
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Esta pasada madrugada en Ribadeo estuvo a punto de ocurrir una desgracia. Unos vándalos, delincuentes sin paliativos, incendiaron unos contenedores ubicados en plena zona peatonal de Ribadeo y pegados a la fachada de un edificio que en su bajo alberga una tienda de ropa. Las llamas alcanzaron tal intensidad que estalló uno de los cristales del comercio y a punto estuvo de propagarse el incendio al interior lleno de materiales de alta combustión. Afortunadamente eso se evitó gracias a la Guardia Civil y a los voluntarios de Protección Civil de Ribadeo, -que por cierto, son voluntarios, no cobran-. Si no llega a ser por ellos ahora podrÃamos estar hablando de una auténtica tragedia ya que se trata de un edificio habitado.
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La falta de respeto de algunos impresentables hacia sus semejantes es impresionante. Estos individuos no calculan el alcance de sus gracias y se amparan en la oscuridad de la noche para llevar a cabo sus fechorÃas de modo habitual, ya que en las últimas semanas han quemado contenedores en Rinlo, zona del Voar y en otros puntos del casco urbano.
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Ojalá la Guardia Civil consiga identificarlos y ponerlos a disposición de la autoridad judicial y tengan que hacer frente a los gastos que sus acciones criminales provocan y ojalá lo hagan antes de que tengamos que lamentar alguna vÃctima.





