FEIJÓO, ¿EL OBAMA GALLEGO?

En (OPINIÓN) por Julio Carballal el 17-04-2009

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Alberto Núñez Feijóo ya es Presidente de la Xunta de Galicia. Además a lo largo de este fin de semana conoceremos la totalidad del equipo que asumirá el reto de renovar la ilusión de gallegos y gallegas, un tanto o un mucho desencantados de la política y de los políticos después de cuatro años de gobierno bipartido de despropósitos y de imposiciones.

 

Nos va a gobernar,  y espero que bien, un hombre tranquilo sereno, que controla bien sus emociones y con gran temple. Feijóo no es el gran líder carismático, ese que da bien en pantalla y en el cartel y que arrastra a las masas, pero a cambio es un hombre que transmite seguridad, honestidad y capacidad. Da la imagen de alguien del que te puedes fiar, y yo creo que esa ha sido la clave del éxito. Los gallegos y gallegas, sobre todo en medio de esta inestabilidad económica, buscaban, buscábamos, alguien que nos aporte confianza en el futuro, algo que no ofrecía ni de lejos ninguno de sus rivales políticos.

Conocí al hoy Presidente de la Xunta hace muchos años, más o menos 14. Yo me dedicaba ya a lo que me dedico y él por aquel entonces era el joven Director General de Correos. El encuentro se desarrolló en San Antolín de Ibias a donde yo había acudido a hacer un programa de radio y Feijóo a homenajear a  la figura del cartero rural -mejor sitio imposible, dudo que exista algo más rural que Ibias hace 15 años. Pues bien él fue uno de los invitados en aquel programa. Charlamos largo y tendido y me impresionó la cercanía y cordialidad de aquella persona que acudió a Ibias a imponer una insignia a un cartero de pueblo y a decirles cuatro cosas a los chavales de un centro educativo.

También me llamo la atención cuando lo entrevistaba ya que lo primero que dijo es que él era de pueblo, aseguró de uno tan rural como este, Os Peares entre Lugo y Orense.

Pasado el tiempo he vuelto a coincidir con él en varias ocasiones, la última en una entrevista que le hice en COPE DE LA COSTA y sigue siendo el mismo hombre tranquilo y cordial.

Ojalá que el poder no le cambie ya que si lo hace seremos los gallegos los que lo cambiemos a él.

 

PSOE y BNG consumieron casi sin darse cuenta el caramelo del poder a base de mordiscos a la paciencia y al buen sentido de los gallegos, que buscaban en el cambio algo más que nuevas caras al frente de las instituciones. Además dejan tras de si pocos logros, de esos de verdad, de los interesan, y mucha demagogia, mucho despilfarro y muchos modos y maneras de nuevos ricos.

 

Ahora es el tiempo del PP, que no es el PP de hace 4 o 10 años. Es un PP renovado, con un nuevo y legitimado líder, con caras y modos más actuales y, de momento, pegado a la realidad social y económica de Galicia. Ojalá que no cambie, ya que si lo hace este pueblo sabio, que como dice el himno gallego en una de sus estrofas- desperta do teu soño fogar de Breogán- ha salido de su letargo y ha aprendido a premiar y a castigar, consciente de que los que nos mandan lo hacen de prestado y gracias a que nosotros el pueblo les hemos otorgado ese privilegio pero también esa responsabilidad y del mismo modo que se la hemos dado se la podemos quitar. Algunos gallegos no lo sabían o hacían que no lo sabían, pero ahora está claro que el poder reside en el pueblo y no en los salones enmoquetados y el coche oficial.

 

No le falta ilusión, capacidad, ganas y equipo a Feijóo. Destacamos aquí, por la proximidad geográfica y por la relación, a José Manuel Balseiro, que es casi como la revelación popular, ya que de novato en la política parlamentaria –sólo cuatro años de diputado- ha conseguido a base de trabajo y capacidad auparse a un puesto de poder- secretario de la Mesa del Parlamento – y  hoy por hoy es uno de los hombres de confianza de Feijóo.

 

 Pero no lo va a tener fácil el PP a pesar de la mayoría parlamentaría. Los enemigos son muchos y hábiles, sobre todo en el arte de la intriga – hacer oposición se le llama en el argot político- pero al nuevo presidente tampoco le falta experiencia y decisión

Me da a mi que tenemos presidente para rato, y si eso es así, será bueno para Galicia que en la actual situación de crisis y con un PSOE perdido y noqueado en Madrid, necesita más que nunca alguien con las ideas claras y con capacidad ( diputados ) para llevarlas a cabo al frente de la Xunta.

 

Son muchos los retos, son muchas las promesas, es mucha la ilusión que gallegas y gallegos han depositado en Feijóo y su gente, es por lo tanto difícil cumplir con todo y con todos, sobre todo con la premura del que espera. Habrá desencantos, habrá fallos y hasta algún incumplimiento, pero o mucho me equivoco o dentro de cuatro años habrá una Galicia más fuerte y cohesionada, más libre y más dueña de su presente y futuro. Esperemos que también menos sangrante una vez cicatricen  las heridas de algún combate que nunca debió de llegar a producirse como por ejemplo el lingüístico.

 

El nuevo Presidente de la Xunta ha prometido que gobernará para todos, sin importarle afinidades políticas,  y yo creo que era sincero cuando afirmaba eso. Ahora sólo falta que todos (PSOE y BNG) sean conscientes de la responsabilidad histórica que tienen entre manos en este momento de crisis, y arrimen el hombro en aquellas cuestiones que son necesarias y razonables sin que por eso tengan que renunciar a sus principios y a la tan necesaria labor de oposición y de control del Gobierno.

 

Suerte y ánimo que Galicia espera y necesita mucho de este Gobierno.